Lloré, me vine abajo y pensé que no tendría fuerzas para actuar…

Toca escribir el primer post de este año.

¿Qué tal han ido las navidades? ¡¡Menos mal que ya han acabado!!

Tras la locura del último concierto, he necesitado unas semanas para poder poner todo en orden y encontrar de nuevo el camino a seguir.

Much@s de las personas que estuvisteis en el concierto del pasado 1 de diciembre, me habéis preguntado en referencia a unas palabras que dije antes de cantar la última canción del repertorio. Unas palabras que dejaban entrever que no haría más conciertos o que abandonaría la música.

Os cuento porque dije esas palabras.

Cuando eres cantante y luchas por tu carrera sin tener una discográfica o agencia de representación acompañándote, tienes que encargarte de todo.

Hacer el último concierto fue realmente agotador. Quise superar el concierto anterior y abarqué mucho más de lo que puede abarcar una persona.

Los días antes al concierto estaba agotado, no tenía fuerzas y no quería cantar.

Minutos antes de salir al escenario en la soledad el camerino, lloré y me vine abajo,  pensé que no iba a tener fuerzas para hacer el concierto y solo quería huir sin mirar atrás. Me miré al espejo, respiré hondo y en ese momento pensé en todas las personas que llenaban el patio de butacas. Esas personas habían gastado su dinero en comprar entradas y dedicaban la tarde de ese sábado para venir a verme.

Mientras andaba por los pasillos del backstage de camino al escenario, me temblaba todo el cuerpo. Pensé en las más de 200 personas que estaban en ese teatro y es lo que me hizo salir con fuerza y empezar a cantar.

Tras el concierto y la firma de EP que tuvo lugar después, me sentí mucho mejor y me di cuenta que por más que quiera, este camino tengo que seguir caminándolo pero de otra manera.

Estas últimas semana me han enseñado que hay que disfrutar con cada persona que encuentres en el camino, y que no hay necesidad de andar el camino con unos zapatos apretados, puedes ponerte unos zapatos cómodos porque de esa manera recorreras el mismo camino pero sin tener que sufrir innecesariamente. Bastantes piedras hay en el camino que nos entorpecen el paso como para ponernos libremente un zapato apretado que nos hace sufrir el doble.

Este aprendizaje me ha recargado mucho más las pilas y este año 2019 viene cargado de música nueva y de otros proyectos que ya están cogiendo forma.

Gracias a todos vosotros por levantarme cuando más lo he necesitado!!

REPO