Mi adolescencia podría haber sido mucho peor.

Hola mi gente!

Ya estoy aquí tras unos días de vacaciones. Estos días de relax me han dejado sin voz pero todo ha merecido la pena y os cuento por qué.

Como ya habréis podido ver a través de mis redes sociales (he dado mucho el coñazo , lo sé) he estado en Manchester y Coventry viendo dos conciertos de la nueva gira de las Spice Girls, «Spice World 2019».

Semanas antes de mi viaje a UK, me preguntaron en numerosas ocasiones, cómo me gastaba el dinero en ir a ver a lasSpice Girls. Y me fui a ver a las Spice Girls porque el simple de hecho de volver a verlas en concierto era un gran sueño que por suerte he podido cumplir, y aunque parezca extraño vivir el fenómeno fan con más de 30 años, yo lo hago y me encanta.

Hace muchos años, y ahora desgraciadamente sigue ocurriendo, ser un niño gordo, con gafas y amanerado, era objeto de críticas, insultos y burlas constantes. Cuando ocurría este tipo de cosas, lloraba a solas y no se lo contaba a nadie por vergüenza y por miedo, algo que no se puede y ni se debe hacer.

 

Pero en ese momento, y aunque parezca una frivolidad, aparecieron por televisión 5 chicas que transmitían el mensaje de «se quien quieras ser y que nadie te pueda parar». Gracias a seguir la carrera de esas chicas conseguí no hundirme y conseguí ignorar a esa gentuza que pretendía hacerme la vida imposible. Al niño gordo con gafas y amanerado ahora había que sumarle que llevaba puesta la camiseta y los colgantes con las caras de las Spice Girls.

¿Se metían mucho más conmigo? Si ¿Me dolía tanto como antes? No. Gracias a esas cinco mujeres saque todo lo mejor que tenía dentro de mí y nadie pudo conmigo. Me contagiaban de su fuerza y de su mensaje.

Llegaba a casa y me ponía a escuchar sus canciones, la radio para enterarme de las noticias Spice. Todos los lunes iba al kiosko y  compraba la revista Bravo y/o SuperPop, y guardaba todo lo que aparecía de ellas y que aún mantengo guardadas en una cajas.

Por todo eso hace unos días viaje a UK, gasté todo mi dinero en ir a ver algunos de los nuevos conciertos de Spice Girls. Cuando llegue a esa primera fila y pude verlas más cerca que nunca, me acordé de ese niño de 11 años que si no llega a tener la oportunidad de ser fan de estas chicas, hubiese sufrido mucho y no se hubiera convertido en lo que se ha convertido hoy en día, con sus defectos y sus virtudes. Gracias Spice Girls por salvar a ese chico que tanto lo necesitaba.

Canté, lloré, bailé, las grité y disfrute de este gran regalo que me he hecho yo a mí mismo y que nunca jamás podré olvidar.

Tras el concierto pasé unos días en Manchester maravillosos, conociendo a unas personas geniales y que no os voy a contar porque en cuanto vuelva mi voz y me meta en el estudio, vais a saber lo que vivi en ese viaje a modo de canción.

Muy atentos a mis redes

¡Gracias por leerme!